jueves, 14 de noviembre de 2013

¡Novios! Esten preparados porque no saben la hora...


“Entiendan bien que si el amo de casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no lo dejaría asaltar su casa. Lo mismo ustedes, esté preparados; porque a la hora en que menos piensen, vendrá el hijo del hombre”. Mateo 24, 43 – 44


¿Se puede saber cuándo llegará el ladrón? ¿Y quién o qué es el ladrón? En la lectura el ladrón puede interpretarse como la muerte, pero también el ladrón puede ser todo aquello que llega de improvisto, todo aquello que salga de lo normal, que no sea cotidiano. El ladrón puede ser también un problema, una dificultad.
En el noviazgo o en el matrimonio los problemas son como ese ladrón que nos sacan de la paz y tranquilidad. Cuantas veces nos ha pasado que en la pareja está todo bien, y un gesto mal entendido, alguna frase dicha en un tono raro es la causa de una discusión. Nadie sabe cuándo se va pelear con la persona que ama, nos gustaría que nunca hubiese peleas pero eso es imposible. En el noviazgo no se trata de no pelear, se trata de cómo se pelea. No siempre vamos a estar de acuerdo, no siempre vamos a ver las cosas del mismo modo, porque debemos asumir que si bien tenemos cosas en común también tenemos diferencias.
El consejo de Jesús es simple: Estén preparados. Como novios ¿estamos preparados para afrontar dificultades? Como futuros esposos ¿nos estamos preparando para afrontar las dificultades?
Hay personas que piensan que estar de novios es un lento transcurrir, en el que cuando ya pasan varios años como paso inevitable hay que casarse. Nada más equivocado que eso, porque el noviazgo es un camino de discernimiento en el que tenemos que ir evaluando, pensando, reflexionando, sintiendo si esa persona que es mi pareja es la correcta para contraer matrimonio y pasar el resto de mi vida juntos. No basta solamente con estar enamorados, hay que nutrir al amor de más herramientas que sirvan para afrontar esos momentos de dificultad… ¿Están preparados?
Unos novios decían una vez que ellos hablaban de todo. Entonces alguien le preguntó: “¿Hablaron alguna vez qué pasaría si alguno se queda sin trabajo y el otro tiene que mantenerlo?”. Los novios se miraron y se dieron cuenta que nunca se plantearon esa pregunta. “¿Hablaron que pasaría si alguno de los dos es infértil y no puede tener hijos? ¿Hablaron de cómo van a manejar el dinero? ¿Hablaron de si van a pasar las fiestas de fin de año en la casa de alguno de sus padres?…” y así siguió con un montón de planteos que esta pareja de novios nunca había hablado.
La mejor forma de prepararse para enfrentar las dificultades es haber hablado. La pareja que ha dialogado en profundidad puede afrontar mejor los problemas.
¡Novios! ¡Estén preparados! Este es el momento. Si hablan ahora, ¿Cuándo? A veces también hay que saber pedir ayuda. Hay muchas personas que se preparan para ayudar a las parejas. Son ellos la ayuda que Dios nos manda para estar bien, para estar mejor.
Van a tener muchos problemas, muchas dificultades, se los aseguro. Sin embargo aquellos que se preparen serán los más capaces de solucionarlo.
“Pero ahora estamos bien”, es una frase que se escucha a menudo… ahora están bien como el hombre que no sabe que llegará el ladrón. Y a veces esa estamos bien, es tan superficial. Están bien porque no hablan de nada, porque el único tema de discusión es sobre un programa que vimos en la tele. O a lo mejor están bien porque no tocan ese tema tan difícil que vienen pateando hacia adelante. Aunque los problemas no pueden esconderse bajo alfombra. Todo problema que no se habla se agranda.
¡Novios! ¡Estén preparados! Este es el momento. Es bueno saber en qué cosas no están de acuerdo… ¿Van a esperar a estar casado para pelearse, separarse y perjudicar la viva a sus hijos?
¡Novios! ¡Estén preparados porque no saben la hora…
Andrés Obregón

sábado, 14 de septiembre de 2013

Los jóvenes debemos desafiar a los jóvenes

Los jóvenes debemos desafiar a los mismos jóvenes. Nuestro testimonio tiene que ser un desafío para los demás. A través de nuestro testimonio los demás jóvenes deben preguntarse y cuestionarse sobre sus propias vidas. Nuestro testimonio tiene que sembrar la duda en los jóvenes que los lleve a reflexionar: ¿puedo estar mejor? ¿No me estoy conformando con poco? ¿Hay algo mejor que descubrir?
Si como jóvenes cristianos somos iguales a los demás, entonces ¿para qué sirve ser cristiano? Si como cristiano llevo una vida igual o peor a la de aquellos que no creen, entonces ¿para qué soy cristiano?
El descubrimiento de Cristo debe ser un movimiento paulatino en nuestra vida que nos lleve a transformar toda nuestra existencia.  ¿Cristo ha transformado toda tu existencia?
Los jóvenes cristianos debemos desafiar a otros jóvenes en áreas de la vida cotidiana, como por ejemplo el noviazgo. ¿Cómo vivo el noviazgo? ¿En qué se diferencia un noviazgo cristiano de un noviazgo no cristiano? ¿En nada? Si no hay diferencia entre mi noviazgo, que me digo cristiano, de otro noviazgo de jóvenes que no creen, entonces hay algo que está mal. Si no hacemos a Cristo parte de mi noviazgo, entonces no he dejado entrar a Cristo verdaderamente en todos los aspectos de mi vida.
Conozco novios que han dejado entrar a Cristo en su noviazgo y verdaderamente cuando se los mira, cuando se está junto a ellos se siente algo especial, algo distinto. Esto no significa que no tengan problemas, que nos tengan discusiones en la pareja, pero encaran la vida juntos de otra manera.  Estar junto a ellos es un gran desafío, porque su presencia cuestiona. Ellos han decidido no ser una pareja más, sino que desean en lo más profundo de su corazón ser un noviazgo especial. Ellos saben que su noviazgo da para más.
Los novios cristianos se desafían mutuamente, porque quieren crecer los dos juntos. ¿Y vos como desafías a tu pareja para que crezca o permitís que ella haga de tu noviazgo un noviazgo mediocre?
Los jóvenes cristianos debemos desafiar a otros jóvenes en áreas de la vida cotidiana, como por ejemplo la soltería. ¿Cómo vivo el estar solo? ¿Cómo vivo mi soledad? Hay cristianos que viven el estar solos como una carga insoportable, viven la soledad como un desierto. No se dan cuenta que la soledad también tiene que ser fecunda. La soledad es una etapa para descubrirse, para conocerse más. Muchos ven a soledad como algo de lo que hay que escaparse, algo de lo que hay que huir. Cristo también quiere vivir en tu soledad. En la soledad uno tiene el desafío de aprender a ser feliz, porque si soy infeliz estando solo también lo voy a ser estando acompañado, y corro el riesgo de que al ponerme de novio cargue en la otra persona el peso insoportable de que me haga feliz.

Los jóvenes cristianos debemos desafiar a los mismos jóvenes. Nuestro testimonio tiene que ser un desafío para los demás. Y vos ¿Cómo vivís el estar soltero? Y vos ¿Cómo vivís tu noviazgo? Me gustaría saber tu comentario.
Andrés Nicolás Obregón 

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